Últimas novedades
Discurso
31 agosto 2026
Mensaje por el Día Internacional de las Personas Afrodescendientes
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Historia
24 agosto 2026
Del sujal a una escuela viva de la Amazonía
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Discurso
21 agosto 2026
Día Internacional de Conmemoración y Homenaje a las Víctimas del Terrorismo
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Últimas novedades
Los Objetivos de Desarrollo Sostenible en Bolivia
Los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible— aprobada por los líderes mundiales en septiembre de 2015 en la cumbre histórica de las Naciones Unidas — entraron en vigor oficialmente el 1 de enero de 2016. Con estos nuevos Objetivos de aplicación universal, en los próximos 15 años los países intensificarán los esfuerzos para poner fin a la pobreza en todas sus formas, reducir la desigualdad y luchar contra el cambio climático garantizando, al mismo tiempo, que nadie se quede atrás.
Publicación
25 mayo 2026
Informe de Resultados 2025
Una coincidencia conmemorativa marcó nuestro trabajo en 2025. Bolivia celebró su Bicentenario y la Organización de las Naciones Unidas (ONU), sus 80 años, ratificando la responsabilidad histórica con la paz, el desarrollo sostenible y el bienestar de todas las personas.Ha sido un privilegio ser parte de esta conmemoración desde Bolivia, uno de los países fundadores de la ONU. Recuerdo con emoción nuestra visita a la ciudad de Sucre para rendir homenaje a los 200 años.El 2025 fuimos al encuentro de las personas y de sus territorios. En cada misión de terreno hemos descubierto una diversidad que sorprende y enseña, culturas resilientes y ecosistemas maravillosos. Hemos escuchado, sin prisa, historias de esfuerzo, de desafíos y de esperanza.El trabajo de la ONU en Bolivia es tan diverso como el propio país. Respaldamos iniciativas para la seguridad alimentaria, potenciando, por ejemplo, los frutos amazónicos y a sus comunidades. Hemos estado presentes en momentos difíciles como en las emergencias por inundaciones e incendios en la Chiquitanía y en otras regiones, brindando apoyo a quienes más lo necesitaban, bajo el liderazgo del Estado y con organizaciones humanitarias.Participamos en procesos fundamentales para la democracia y el desarrollo del país. Acompañamos las elec- ciones nacionales, en todas sus etapas, e impulsamos el uso de los datos del Censo de Población y Vivienda para la toma de decisiones. Continuamos promoviendo el acceso a la justicia, en particular a través de acciones vinculadas a mujeres, paz y seguridad. Nuestro mandato por los derechos y la dignidad de todas las personas está más vigente que nunca.Destaco nuestro rol en la convocatoria y articulación de actores plurales. A lo largo de este periodo, hemos trabajado junto a más de 200 socios del Estado, sociedad civil, sector privado, academia y medios de comunicación. Esta capacidad de reunir voluntades diversas nos desafía a seguir consolidando nuestra posición como un actor confiable y creíble, comprometido con la igualdad, la inclusión y la cohesión social.Este esfuerzo colaborativo ha facilitado la apertura de otra etapa en la coordinación con la nueva gestión de gobierno, con la voluntad de aportar en la elaboración del plan de desarrollo para los próximos años, desde la experiencia y el mandato de las 18 agencias, fondos y programas de ONU Bolivia.Lo que más valoro de 2025 es la cercanía con la gente, en comunidades, ciudades, en espacios múltiples de encuentro. El anhelo de un país justo, inclusivo y sostenible resuena en las juventudes bolivianas. Con esa energía, nos preparamos para los desafíos de 2026, reafirmando, en el Bicentenario de Bolivia, nuestro compromiso de no dejar a nadie atrás. Anna Pont, Coordinadora Residente ONU Bolivia
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Video
04 abril 2026
Nirvana, inspirando inclusión | #ONUEnTerreno, el podcast
Nirvana creció en un mundo que muchas veces no estaba pensado para ella.
Como mujer con discapacidad auditiva, ha enfrentado barreras, silencios impuestos y momentos de discriminación. Pero también ha construido, paso a paso, su propia voz.
Hoy, como especialista en comunicación en ONU Mujeres, trabaja para que otras niñas y mujeres con discapacidad no tengan que atravesar los mismos obstáculos, y para que la inclusión deje de ser una promesa y se convierta en realidad.
En conversación con Anna Pont, Coordinadora Residente de Naciones Unidas en Bolivia, Nirvana comparte su historia: cómo llegó al Sistema de las Naciones Unidas, los desafíos que aún persisten en la sociedad y por qué todavía queda mucho por hacer.
Esta no es solo una historia más. Es una invitación a escuchar, a cuestionar y a construir una sociedad donde todas las voces cuenten.
Porque la inclusión se construye todos los días.
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Tomar acción
01 enero 2026
Modelos de Naciones Unidas
Los Modelos de Naciones Unidas son una simulación de tres de los seis órganos principales de la ONU y sus comisiones en un contexto académico. Estudiantes de colegios o universidades son los encargados de llevar a cabo la representación de la estructura original de la Organización.
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Tomar acción
05 julio 2023
Actúa por un futuro común
Adoptar lo posible. Ese es el lema de los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible, un plan para un mundo mejor. No debemos quedarnos a la espera del futuro que queremos: podemos crearlo en este mismo momento. Todo el mundo puede sumarse a este movimiento mundial por el cambio.
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Publicación
07 noviembre 2023
Manual de identidad corporativa ONU Bolivia
El Manual de identidad corporativa de Naciones Unidas en Bolivia es un documento con información detallada acerca de la identidad visual, disposiciones, estilos y mejores prácticas para crear material de comunicación sólido y coherente.Este manual ha sido diseñado para coadyuvar en la producción de comunicaciones de gran impacto, unificando el uso de los insumos visuales de Naciones Unidas y todas sus agencias, fondos y programas en Bolivia.Se detallan una serie de indicaciones en cuanto al uso oficial del imagotipo de Naciones Unidas y su inclusión en productos y/o acciones que involucran, además, a las agencias, fondos y programas de las Naciones Unidas en Bolivia. Asimismo, se otorgan herramientas de comunicación y una serie de plantillas para ayudar a aplicar de manera simple y eficaz la identidad corporativa.El presente manual toma en cuenta insumos oficiales globales y considera los manuales de identidad corporativa de las AFP de ONU Bolivia que deberán ser respetados, además, según lineamientos propios.
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Historia
24 agosto 2026
Del sujal a una escuela viva de la Amazonía
En los bordes de una ciudad en expansión como Cobija, un terreno degradado se transformó durante años en Florestanía, un espacio donde se recuperan suelos, se producen alimentos amazónicos, se monitorea fauna y la educación ambiental se aprende caminando. El Proyecto Bosques Sostenibles fortalece ahora esta experiencia con prevención de incendios, especies forestales y un vivero que busca multiplicar lo aprendido, mientras el lugar aspira a ser reconocido como un espacio que conserva biodiversidad de manera efectiva y duradera, aun sin ser un área protegida tradicional.
“Aquí antes era un sujal”, recuerda Nicolás Gutiérrez Querejazu, cofundador de Florestanía, mientras observa un paisaje en el que hoy cuesta imaginar aquel comienzo. Donde predominaban el sujo y los pastos sobre un suelo degradado, ahora crecen árboles de distintas edades, café, cacao, castaña y otras especies amazónicas.La transformación tomó años de restauración, prácticas regenerativas, prueba y error y muchas manos. Con el tiempo comenzaron a llegar voluntarios, estudiantes y universitarios interesados no solo en ayudar, sino en entender qué estaba ocurriendo allí. Florestanía empezó entonces a convertirse en algo más que un terreno que buscaba recuperarse: se volvió un espacio para experimentar, compartir y aprender otra manera de relacionarse con el bosque.Nicolás no presenta esa historia como una hazaña.“La conservación es muy difícil, es una tarea de todos los días. Yo la veo como una filosofía de vida, porque trabajar con conservación trata de hacernos mejores personas todos los días. Pero esto solo se logra a través de una red de trabajo”, sostiene.El propio nombre del lugar resume parte de esa filosofía. Florestanía une floresta y ciudadanía, una idea surgida en el Acre brasileño para expresar que quienes viven en y del bosque también ejercen una forma de ciudadanía ligada a su cuidado, sus derechos y su permanencia. Es una mirada cercana al legado de los pueblos de la floresta y de figuras como Chico Mendes: conservar no significa separar a las personas del territorio, sino encontrar maneras de vivir con él.Durante la visita, Nicolás puso música de Matilde Casazola. Mientras su voz acompañaba la conversación, algunos detalles del centro comenzaron a explicar esa filosofía mejor que cualquier discurso. Una escuela que se recorreEn el Centro de Educación Ambiental de Florestanía, el aprendizaje está incorporado a la propia construcción. Parte del piso utiliza cáscaras de castaña, los materiales responden a criterios de bioconstrucción y existen baños secos; el aprovechamiento de residuos, el compostaje, los sistemas productivos y el bosque en recuperación forman parte de un mismo recorrido.No se llega a un aula para escuchar primero una charla sobre sostenibilidad. Se camina sobre ella, se observa, se toca y se pregunta.Ese enfoque fue creciendo junto con las personas que comenzaron a visitar Florestanía. Nicolás recuerda que al principio no todos entendían lo que estaban intentando hacer.“Los primeros años hubo mucho escepticismo”, cuenta. La percepción empezó a cambiar cuando llegaron visitantes del exterior, universidades y personas interesadas en conocer las prácticas. “Hemos visto mucho interés por parte de jóvenes universitarios”.Esa capacidad de enseñar es precisamente una de las razones por las que Bosques Sostenibles, proyecto implementado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con apoyo de la Plataforma Ambiental de la Unión Europea y Suecia, encontró en Florestanía una experiencia que valía la pena fortalecer.El proyecto no llegó para iniciar su restauración. Florestanía ya llevaba años recorriendo ese camino. Bosques Sostenibles se suma para fortalecer capacidades que permitan proteger lo recuperado, continuar enriqueciendo el área con especies propias del lugar, como la castaña, y conseguir que ese aprendizaje pueda llegar a otros. El fuego al otro lado del bosqueEl día de la visita, mientras la tarde caía sobre Cobija, el fuego podía distinguirse en los alrededores.La imagen adquiría otra dimensión después de recorrer Florestanía. Recuperar suelo, árboles y diversidad había tomado años; un incendio podía poner parte de ese esfuerzo en riesgo en mucho menos tiempo.Florestanía ya había creado la Brigada Tapir, integrada por voluntarios dispuestos a actuar frente a los incendios. Para Nicolás, las limitaciones que enfrenta una brigada de este tipo muestran nuevamente por qué la conservación necesita alianzas.“Tenemos que encontrar puntos en común”, explica cuando habla de trabajar con otras organizaciones y sumar lo que cada una puede aportar.Marlene Soria, técnica de FAO en Pando, señala que el trabajo con Florestanía comenzó en 2025 con acciones vinculadas al chaco sin fuego y posteriormente avanzó hacia el fortalecimiento de la Brigada Tapir.“Prácticamente hemos trabajado de manera conjunta en la socialización del chaco sin fuego y, posterior a eso, en el fortalecimiento de los bomberos Tapir”, explica.El acompañamiento incluye equipamiento y desarrollo de capacidades para responder frente a los incendios, articulados con las acciones de conservación y restauración.A esa capacidad de proteger se suma ahora otra para continuar recuperando. Bosques Sostenibles trabaja con especies forestales como mara, cedro y castaña y apoya la instalación de un vivero dentro de Florestanía.“Hemos decidido establecer un vivero dentro del área para que puedan producir sus propios plantines”, cuenta Marlene.Pero el vivero no está pensado únicamente para producir plantas. También busca fortalecer la vocación pedagógica del centro, de manera que comunidades, organizaciones e instituciones puedan conocer el proceso y aprender cómo esos plantines pueden utilizarse para recuperar y conservar otros espacios.Así, un árbol producido en Florestanía puede terminar creciendo fuera del predio. Y con él también puede viajar el conocimiento necesario para producirlo y cuidarlo.Saber quién habita el lugarLa recuperación también puede observarse cuando nadie está mirando.Las cámaras trampa instaladas en Florestanía permiten registrar la fauna que utiliza el área y generar información sobre la biodiversidad presente. Con apoyo de WWF, la experiencia viene fortaleciendo además capacidades de monitoreo, una herramienta particularmente relevante para una de sus mayores aspiraciones: convertirse en una de las primeras Otras Medidas Efectivas de Conservación Basadas en Áreas (OMEC) de Bolivia.Las OMEC reconocen espacios que, sin ser parques nacionales u otras áreas protegidas tradicionales, consiguen resultados positivos y duraderos para la conservación de la biodiversidad gracias a la gestión de comunidades, propietarios u organizaciones locales.Para Florestanía, alcanzar ese reconocimiento tendría un significado especial: demostrar con evidencia que un lugar que comenzó como un terreno degradado puede recuperar biodiversidad y conservarla en el tiempo mediante una iniciativa local.Nicolás, sin embargo, no separa esa aspiración de las necesidades de quienes habitan la Amazonía.“La Amazonía es un espacio que necesita producir alimentos. Millones de personas y comunidades viven de la selva”, afirma.Su planteamiento no enfrenta producción y conservación; propone encontrar maneras de producir en armonía con el bosque y recuperar también el valor ancestral y cultural de los alimentos amazónicos.Por eso el cacao, el café y la castaña que aparecen durante el recorrido no son elementos ajenos a la restauración. Forman parte de la búsqueda de una relación en la que el territorio pueda sostener naturaleza y, al mismo tiempo, vida humana. Un lugar para visitar y llevarse una ideaCuando Nicolás habla del futuro, su mayor sueño tampoco comienza con una cantidad de árboles o hectáreas. Empieza con la educación.“Esto solo puede cambiar a través de una educación verde profunda. Nuestro gran sueño es poder intervenir en la currícula nacional, a nivel de colegio y a nivel de universidad”, dice.Quizá por eso Florestanía deja la sensación de que siempre hay algo más por descubrir: el antiguo sujal transformado, las cámaras que esperan el paso de un animal, los plantines que empiezan a crecer, la castaña bajo los pies, los baños ecológicos, la música, el café y el cacao, o una conversación sobre cómo defender el lugar cuando vuelve el fuego.Esa vocación educativa también abre una posibilidad más amplia para Cobija. Para Víctor Yapu, coordinador del proyecto Bosques Sostenibles, la experiencia puede articularse con otros lugares cercanos y convertirse en parte de una propuesta que permita conocer la Amazonía mientras se aprende de ella.“Florestanía tiene potencial para convertirse en parte de un circuito turístico pedagógico de la Amazonía, principalmente en Cobija, y puede conectarse con otras comunidades como Belmonte y otras cercanas a la urbe”, señala Yapu. Quienes visiten Cobija, la Perla del Acre, pueden acercarse también a esta experiencia. Florestanía difunde mediante sus redes sociales y página web las actividades de su Centro de Educación Ambiental, las visitas y oportunidades de participación, que son además sus principales canales de contacto para quienes quieren conocer el espacio o sumarse como voluntarios.Al final de aquella tarde, el incendio todavía podía distinguirse en el horizonte. Dentro de Florestanía, en cambio, Nicolás podía señalar espacios que años atrás estaban dominados por sujo y que hoy permiten imaginar otra posibilidad.Bosques Sostenibles se suma en este momento de la historia para fortalecer las capacidades que permitan cuidar lo recuperado y conseguir que lo aprendido pueda multiplicarse.Florestanía nació imaginando que un terreno degradado podía volver a tener vida. Ahora quiere demostrar que esa vida también puede protegerse, enseñarse y viajar mucho más allá de sus propios límites.
“Aquí antes era un sujal”, recuerda Nicolás Gutiérrez Querejazu, cofundador de Florestanía, mientras observa un paisaje en el que hoy cuesta imaginar aquel comienzo. Donde predominaban el sujo y los pastos sobre un suelo degradado, ahora crecen árboles de distintas edades, café, cacao, castaña y otras especies amazónicas.La transformación tomó años de restauración, prácticas regenerativas, prueba y error y muchas manos. Con el tiempo comenzaron a llegar voluntarios, estudiantes y universitarios interesados no solo en ayudar, sino en entender qué estaba ocurriendo allí. Florestanía empezó entonces a convertirse en algo más que un terreno que buscaba recuperarse: se volvió un espacio para experimentar, compartir y aprender otra manera de relacionarse con el bosque.Nicolás no presenta esa historia como una hazaña.“La conservación es muy difícil, es una tarea de todos los días. Yo la veo como una filosofía de vida, porque trabajar con conservación trata de hacernos mejores personas todos los días. Pero esto solo se logra a través de una red de trabajo”, sostiene.El propio nombre del lugar resume parte de esa filosofía. Florestanía une floresta y ciudadanía, una idea surgida en el Acre brasileño para expresar que quienes viven en y del bosque también ejercen una forma de ciudadanía ligada a su cuidado, sus derechos y su permanencia. Es una mirada cercana al legado de los pueblos de la floresta y de figuras como Chico Mendes: conservar no significa separar a las personas del territorio, sino encontrar maneras de vivir con él.Durante la visita, Nicolás puso música de Matilde Casazola. Mientras su voz acompañaba la conversación, algunos detalles del centro comenzaron a explicar esa filosofía mejor que cualquier discurso. Una escuela que se recorreEn el Centro de Educación Ambiental de Florestanía, el aprendizaje está incorporado a la propia construcción. Parte del piso utiliza cáscaras de castaña, los materiales responden a criterios de bioconstrucción y existen baños secos; el aprovechamiento de residuos, el compostaje, los sistemas productivos y el bosque en recuperación forman parte de un mismo recorrido.No se llega a un aula para escuchar primero una charla sobre sostenibilidad. Se camina sobre ella, se observa, se toca y se pregunta.Ese enfoque fue creciendo junto con las personas que comenzaron a visitar Florestanía. Nicolás recuerda que al principio no todos entendían lo que estaban intentando hacer.“Los primeros años hubo mucho escepticismo”, cuenta. La percepción empezó a cambiar cuando llegaron visitantes del exterior, universidades y personas interesadas en conocer las prácticas. “Hemos visto mucho interés por parte de jóvenes universitarios”.Esa capacidad de enseñar es precisamente una de las razones por las que Bosques Sostenibles, proyecto implementado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con apoyo de la Plataforma Ambiental de la Unión Europea y Suecia, encontró en Florestanía una experiencia que valía la pena fortalecer.El proyecto no llegó para iniciar su restauración. Florestanía ya llevaba años recorriendo ese camino. Bosques Sostenibles se suma para fortalecer capacidades que permitan proteger lo recuperado, continuar enriqueciendo el área con especies propias del lugar, como la castaña, y conseguir que ese aprendizaje pueda llegar a otros. El fuego al otro lado del bosqueEl día de la visita, mientras la tarde caía sobre Cobija, el fuego podía distinguirse en los alrededores.La imagen adquiría otra dimensión después de recorrer Florestanía. Recuperar suelo, árboles y diversidad había tomado años; un incendio podía poner parte de ese esfuerzo en riesgo en mucho menos tiempo.Florestanía ya había creado la Brigada Tapir, integrada por voluntarios dispuestos a actuar frente a los incendios. Para Nicolás, las limitaciones que enfrenta una brigada de este tipo muestran nuevamente por qué la conservación necesita alianzas.“Tenemos que encontrar puntos en común”, explica cuando habla de trabajar con otras organizaciones y sumar lo que cada una puede aportar.Marlene Soria, técnica de FAO en Pando, señala que el trabajo con Florestanía comenzó en 2025 con acciones vinculadas al chaco sin fuego y posteriormente avanzó hacia el fortalecimiento de la Brigada Tapir.“Prácticamente hemos trabajado de manera conjunta en la socialización del chaco sin fuego y, posterior a eso, en el fortalecimiento de los bomberos Tapir”, explica.El acompañamiento incluye equipamiento y desarrollo de capacidades para responder frente a los incendios, articulados con las acciones de conservación y restauración.A esa capacidad de proteger se suma ahora otra para continuar recuperando. Bosques Sostenibles trabaja con especies forestales como mara, cedro y castaña y apoya la instalación de un vivero dentro de Florestanía.“Hemos decidido establecer un vivero dentro del área para que puedan producir sus propios plantines”, cuenta Marlene.Pero el vivero no está pensado únicamente para producir plantas. También busca fortalecer la vocación pedagógica del centro, de manera que comunidades, organizaciones e instituciones puedan conocer el proceso y aprender cómo esos plantines pueden utilizarse para recuperar y conservar otros espacios.Así, un árbol producido en Florestanía puede terminar creciendo fuera del predio. Y con él también puede viajar el conocimiento necesario para producirlo y cuidarlo.Saber quién habita el lugarLa recuperación también puede observarse cuando nadie está mirando.Las cámaras trampa instaladas en Florestanía permiten registrar la fauna que utiliza el área y generar información sobre la biodiversidad presente. Con apoyo de WWF, la experiencia viene fortaleciendo además capacidades de monitoreo, una herramienta particularmente relevante para una de sus mayores aspiraciones: convertirse en una de las primeras Otras Medidas Efectivas de Conservación Basadas en Áreas (OMEC) de Bolivia.Las OMEC reconocen espacios que, sin ser parques nacionales u otras áreas protegidas tradicionales, consiguen resultados positivos y duraderos para la conservación de la biodiversidad gracias a la gestión de comunidades, propietarios u organizaciones locales.Para Florestanía, alcanzar ese reconocimiento tendría un significado especial: demostrar con evidencia que un lugar que comenzó como un terreno degradado puede recuperar biodiversidad y conservarla en el tiempo mediante una iniciativa local.Nicolás, sin embargo, no separa esa aspiración de las necesidades de quienes habitan la Amazonía.“La Amazonía es un espacio que necesita producir alimentos. Millones de personas y comunidades viven de la selva”, afirma.Su planteamiento no enfrenta producción y conservación; propone encontrar maneras de producir en armonía con el bosque y recuperar también el valor ancestral y cultural de los alimentos amazónicos.Por eso el cacao, el café y la castaña que aparecen durante el recorrido no son elementos ajenos a la restauración. Forman parte de la búsqueda de una relación en la que el territorio pueda sostener naturaleza y, al mismo tiempo, vida humana. Un lugar para visitar y llevarse una ideaCuando Nicolás habla del futuro, su mayor sueño tampoco comienza con una cantidad de árboles o hectáreas. Empieza con la educación.“Esto solo puede cambiar a través de una educación verde profunda. Nuestro gran sueño es poder intervenir en la currícula nacional, a nivel de colegio y a nivel de universidad”, dice.Quizá por eso Florestanía deja la sensación de que siempre hay algo más por descubrir: el antiguo sujal transformado, las cámaras que esperan el paso de un animal, los plantines que empiezan a crecer, la castaña bajo los pies, los baños ecológicos, la música, el café y el cacao, o una conversación sobre cómo defender el lugar cuando vuelve el fuego.Esa vocación educativa también abre una posibilidad más amplia para Cobija. Para Víctor Yapu, coordinador del proyecto Bosques Sostenibles, la experiencia puede articularse con otros lugares cercanos y convertirse en parte de una propuesta que permita conocer la Amazonía mientras se aprende de ella.“Florestanía tiene potencial para convertirse en parte de un circuito turístico pedagógico de la Amazonía, principalmente en Cobija, y puede conectarse con otras comunidades como Belmonte y otras cercanas a la urbe”, señala Yapu. Quienes visiten Cobija, la Perla del Acre, pueden acercarse también a esta experiencia. Florestanía difunde mediante sus redes sociales y página web las actividades de su Centro de Educación Ambiental, las visitas y oportunidades de participación, que son además sus principales canales de contacto para quienes quieren conocer el espacio o sumarse como voluntarios.Al final de aquella tarde, el incendio todavía podía distinguirse en el horizonte. Dentro de Florestanía, en cambio, Nicolás podía señalar espacios que años atrás estaban dominados por sujo y que hoy permiten imaginar otra posibilidad.Bosques Sostenibles se suma en este momento de la historia para fortalecer las capacidades que permitan cuidar lo recuperado y conseguir que lo aprendido pueda multiplicarse.Florestanía nació imaginando que un terreno degradado podía volver a tener vida. Ahora quiere demostrar que esa vida también puede protegerse, enseñarse y viajar mucho más allá de sus propios límites.
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Historia
21 agosto 2026
Cobija se adhiere a la Declaración de Quito para avanzar hacia una ciudad segura
El Gobierno Autónomo Municipal de Cobija formalizó su adhesión a la Declaración de Quito: Compromiso Global para Acelerar la Acción por Ciudades y Espacios Públicos Seguros con y para Mujeres y Niñas, con el acompañamiento de ONU Mujeres, ratificando su compromiso de fortalecer la prevención de la violencia contra las mujeres y niñas y promover espacios públicos más seguros e inclusivos.La adhesión se enmarca en el trabajo que ONU Mujeres desarrolla junto a gobiernos locales para impulsar la iniciativa global Ciudades y Espacios Públicos Seguros para Mujeres y Niñas, promoviendo políticas y acciones que permitan prevenir y responder al acoso sexual y otras formas de violencia en los espacios públicos. La Declaración de Quito reconoce precisamente el papel estratégico de los gobiernos locales y la importancia de alianzas con organizaciones de mujeres, comunidades y otros actores para avanzar en este objetivo.A través de este compromiso, Cobija se suma a una agenda global de ciudades que trabajan por entornos donde las mujeres y niñas puedan transitar, participar y ejercer sus derechos libres de miedo, discriminación y violencia. La Declaración plantea, entre otros aspectos, fortalecer la participación de las mujeres en las decisiones locales, desarrollar políticas públicas con enfoque de género y mejorar la coordinación de los servicios de prevención, atención y justicia.Para ONU Mujeres, la adhesión de Cobija representa una oportunidad para consolidar el compromiso municipal con la construcción de una ciudad segura para mujeres y niñas, fortaleciendo la articulación entre instituciones y actores locales y promoviendo acciones sostenibles basadas en derechos humanos y en las necesidades de las mujeres.La Declaración de Quito fue adoptada en 2023 y cuenta con el impulso de la iniciativa global de ONU Mujeres sobre Ciudades y Espacios Públicos Seguros para Mujeres y Niñas, que busca acelerar acciones para poner fin al acoso sexual y otras formas de violencia contra las mujeres en las ciudades.Con esta adhesión, ONU Mujeres y el Gobierno Autónomo Municipal de Cobija fortalecen su trabajo conjunto para que la seguridad de las mujeres y niñas sea una prioridad en la construcción de una ciudad más justa, inclusiva y libre de violencia.
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Historia
20 agosto 2026
Donde hubo degradación, vuelve a crecer el bosque y también la economía familiar
En Belmonte, municipio de Cobija, 11 productores acompañados por Bosques Sostenibles enriquecen áreas degradadas y recuperan servidumbres ecológicas junto al río Acre con castaña, cacao, copoazú, asaí, café y otras especies. La experiencia busca recuperar funciones del bosque y, al mismo tiempo, generar alimentos e ingresos que hagan sostenible su conservación.En la parcela de Jhon Maicon Medina, en Belmonte, recuperar un área degradada no significa simplemente volver a plantar árboles. Significa pensar qué especies pueden convivir, cuáles producirán primero, cuáles necesitarán años y qué parte de la vegetación existente todavía puede ayudar a a reforzar las servidumbres ecológicas y reconstruir el sistema.“La importancia de trabajar en el sistema tiene bastantes beneficios porque las plantas se ayudan entre sí. No hay solamente una sola planta como si estuviésemos hablando de un monocultivo”, explica Jhon. En su parcela conviven especies productivas con árboles y plantas del bosque secundario que aportan sombra y hojarasca al suelo.Es una de las experiencias que acompaña el proyecto Bosques Sostenibles, que trabaja desde la conservación de los ecosistemas amazónico y chiquitano y el fortalecimiento de medios de vida sostenibles, inclusivos y resilientes al cambio climático.Marlene Soria, técnica de FAO en Pando, explica que en Belmonte participan 11 beneficiarios y que no existe un único diseño para todas las parcelas.“Trabajamos dos tipos de sistemas agroforestales: multiestrato y secuencial. Tienen sus particularidades principalmente en el diseño”, señala. En términos sencillos, unos combinan especies de distintas alturas y otros consideran también el tiempo de producción: mientras algunas plantas pueden ofrecer alimentos o productos más rápidamente, árboles como la castaña crecen pensando en el largo plazo.Cacao, copoazú, asaí y ahora también café y castaña forman parte de esas combinaciones.El punto de partida son espacios degradados o intervenidos que pueden ser enriquecidos para recuperar progresivamente cobertura, diversidad y funciones del bosque, al tiempo que se incorporan especies con valor para la economía familiar. El enfoque no se limita a restablecer determinados procesos o servicios ecosistémicos, sino que busca avanzar hacia una recuperación más integral de la estructura, funcionalidad y productividad biológica del ecosistema. Trabajar sin quemar esencial para recuperar la vidaJhon comenzó a trabajar junto a su familia en una hectárea de bosque secundario en 2017. Abrió brechas y comenzó a incorporar especies sin utilizar fuego. Más adelante, el acompañamiento de FAO fortaleció una práctica que continúa desarrollando hasta hoy. Él la llama su “chaco sin fuego”.“Toda la materia orgánica está concentrada ahí, no se la llega a perder. ¿Por qué razón? Porque no se utiliza el fuego”, explica. Para Jhon, mantener hojas, ramas y biomasa sobre el suelo permite que ese material se descomponga y vuelva a incorporarse al sistema. Esta cobertura permanente contribuye a conservar la materia orgánica, retener humedad, regular la temperatura del suelo y favorecer la actividad biológica que sostiene su fertilidad.La diferencia también la observa en la vida que permanece alrededor. “Tenemos aves que ya están permaneciendo porque hay bastante fruta. Tenemos también chancho de monte, monos”, relata.
La diferencia también se observa en la vida que permanece alrededor. A medida que la parcela recupera cobertura y diversidad vegetal, ofrece mejores condiciones para la fauna, cuya presencia contribuye a procesos ecológicos como la dispersión de semillas, la polinización y el control biológico.No lo plantea como dejar sin tocar un espacio degradado, sino como ayudarlo a recuperar funciones mientras vuelve a ser útil para la familia.“No lo estamos forzando, más bien estamos tratando de acomodar”, resume. Producir las plantas que permitirán seguir recuperandoMarlene explica que el acompañamiento incluye también poda, injertos, manejo de las especies y producción de plantines. En la propiedad de Jhon funciona un vivero familiar que para esta gestión proyecta una capacidad aproximada de 2.500 plantines, entre castaña, café, copoazu y otros.Para Jhon, tenerlos allí cambió algo muy concreto. “Anteriormente estábamos comprándolos. Ya no los vamos a comprar, ya los tenemos acá”, explica. El proyecto apoyó con materiales, bolsas y semillas, mientras la familia aporta el trabajo cotidiano.Jhon fue enfermero antes de hacer de la parcela su forma de vida. Esa experiencia todavía se percibe en su manera de trabajar: habla de dosis, horarios, seguimiento y cuidado con naturalidad.Pero también deja claro que no empezó de cero con FAO. “Yo trabajaba por mi parte acá en esta parcela. Tengo conocimiento también de lo que es el manejo de las plantas, el tema agropecuario lo entiendo un poco”, explica. Lo que destaca del acompañamiento es la posibilidad de fortalecer y ampliar aquello que ya venía intentando. Proteger también las orillas del ríoBelmonte se encuentra a orillas del río Acre, y parte del trabajo de la comunidad se extiende hacia las áreas de servidumbre ecológica que acompañan su curso. Allí, las familias han comenzado a establecer especies nativas como castaña y asaí, entre otras, con el propósito de fortalecer la cobertura vegetal y contribuir a la protección de espacios importantes para la flora y la fauna.La acción conecta la producción con una mirada más amplia del territorio: enriquecer las parcelas, pero también conservar las áreas que ayudan a mantener el bosque y proteger el río.“La experiencia de Belmonte es muy interesante porque combinas técnicas de restauración de ecosistemas y gestión territorial, basadas en la regeneración de especies. Este enfoque contribuye a fortalecer las servidumbres ecológicas y los sistemas productivos de la agricultura familiar, por su productividad, resiliencia frente al cambio climático y capacidad de captura y almacenamiento de carbono”, explica Víctor Yapu, coordinador del proyecto Bosques Sostenibles. La castaña que no quería plantarLa castaña muestra especialmente bien ese proceso. Jhon reconoce que al principio no estaba convencido. La asociaba con una recolección difícil y con resultados demasiado lejanos.Marlene y otro técnico con experiencia en la especie conversaron con él hasta que decidió probar. “Vinieron y me animaron, y ahí también yo me animé”, recuerda. Hoy tiene 150 plantas jóvenes de castaña distribuidas en cuatro hectáreas. Sabe que la apuesta exige paciencia. “Estamos hablando de diez años; entonces vamos a poder recién recolectar los primeros frutos”, explica.El productor que inicialmente dudaba de este coloso amazónico ahora quiere seguir incorporándolo junto a otras especies forestales y productivas.Para Soria, esa combinación es precisamente parte del objetivo: que la recuperación ambiental pueda ir acompañada de alternativas que aporten a la economía familiar y hagan posible mantener esos sistemas en el tiempo.El trabajo alcanza además la servidumbre ecológica próxima al río Acre, donde se realiza enriquecimiento con especies forestales maderables y no maderables, entre ellas la castaña. Así, restauración, producción y conservación dejan de aparecer como acciones separadas.El bosque nos enseñaJhon y su esposa llegaron a Belmonte durante el periodo de la COVID-19. Entonces incluso personas cercanas dudaban de que se adaptarían a la vida en el campo. Para ella, imaginar una vida permanente allí tampoco era sencillo.Hoy la parcela es parte de su hogar. Y Jhon piensa cada vez más en plazos largos. “El bosque nos enseña cómo debemos cultivar”, dice. “Lo que no hay, lo estamos insertando”.Su idea de conservación termina siendo extraordinariamente práctica:“Ya que tenemos acá, ¿para qué matarlo? Más bien acondicionarlo, más bien aumentarlo”.Para Jhon, el bosque es además alimento, seguridad para su familia y posibilidad de generar excedentes para vender.En Belmonte, esa puede ser una de las claves para que la restauración perdure, que un área degradada vuelva a ganar diversidad y funciones del bosque, pero también valor para la familia que deberá cuidarla cuando el proyecto ya no esté allí.El Proyecto Bosques Sostenibles es implementado por FAO en coordinación con el Ministerio de Planificación para el Desarrollo y Medio Ambiente, cofinanciado por la Plataforma Ambiental de la Unión Europea y Suecia. Una historia originalmente publicada en Bosques Sostenibles de FAO.
La diferencia también se observa en la vida que permanece alrededor. A medida que la parcela recupera cobertura y diversidad vegetal, ofrece mejores condiciones para la fauna, cuya presencia contribuye a procesos ecológicos como la dispersión de semillas, la polinización y el control biológico.No lo plantea como dejar sin tocar un espacio degradado, sino como ayudarlo a recuperar funciones mientras vuelve a ser útil para la familia.“No lo estamos forzando, más bien estamos tratando de acomodar”, resume. Producir las plantas que permitirán seguir recuperandoMarlene explica que el acompañamiento incluye también poda, injertos, manejo de las especies y producción de plantines. En la propiedad de Jhon funciona un vivero familiar que para esta gestión proyecta una capacidad aproximada de 2.500 plantines, entre castaña, café, copoazu y otros.Para Jhon, tenerlos allí cambió algo muy concreto. “Anteriormente estábamos comprándolos. Ya no los vamos a comprar, ya los tenemos acá”, explica. El proyecto apoyó con materiales, bolsas y semillas, mientras la familia aporta el trabajo cotidiano.Jhon fue enfermero antes de hacer de la parcela su forma de vida. Esa experiencia todavía se percibe en su manera de trabajar: habla de dosis, horarios, seguimiento y cuidado con naturalidad.Pero también deja claro que no empezó de cero con FAO. “Yo trabajaba por mi parte acá en esta parcela. Tengo conocimiento también de lo que es el manejo de las plantas, el tema agropecuario lo entiendo un poco”, explica. Lo que destaca del acompañamiento es la posibilidad de fortalecer y ampliar aquello que ya venía intentando. Proteger también las orillas del ríoBelmonte se encuentra a orillas del río Acre, y parte del trabajo de la comunidad se extiende hacia las áreas de servidumbre ecológica que acompañan su curso. Allí, las familias han comenzado a establecer especies nativas como castaña y asaí, entre otras, con el propósito de fortalecer la cobertura vegetal y contribuir a la protección de espacios importantes para la flora y la fauna.La acción conecta la producción con una mirada más amplia del territorio: enriquecer las parcelas, pero también conservar las áreas que ayudan a mantener el bosque y proteger el río.“La experiencia de Belmonte es muy interesante porque combinas técnicas de restauración de ecosistemas y gestión territorial, basadas en la regeneración de especies. Este enfoque contribuye a fortalecer las servidumbres ecológicas y los sistemas productivos de la agricultura familiar, por su productividad, resiliencia frente al cambio climático y capacidad de captura y almacenamiento de carbono”, explica Víctor Yapu, coordinador del proyecto Bosques Sostenibles. La castaña que no quería plantarLa castaña muestra especialmente bien ese proceso. Jhon reconoce que al principio no estaba convencido. La asociaba con una recolección difícil y con resultados demasiado lejanos.Marlene y otro técnico con experiencia en la especie conversaron con él hasta que decidió probar. “Vinieron y me animaron, y ahí también yo me animé”, recuerda. Hoy tiene 150 plantas jóvenes de castaña distribuidas en cuatro hectáreas. Sabe que la apuesta exige paciencia. “Estamos hablando de diez años; entonces vamos a poder recién recolectar los primeros frutos”, explica.El productor que inicialmente dudaba de este coloso amazónico ahora quiere seguir incorporándolo junto a otras especies forestales y productivas.Para Soria, esa combinación es precisamente parte del objetivo: que la recuperación ambiental pueda ir acompañada de alternativas que aporten a la economía familiar y hagan posible mantener esos sistemas en el tiempo.El trabajo alcanza además la servidumbre ecológica próxima al río Acre, donde se realiza enriquecimiento con especies forestales maderables y no maderables, entre ellas la castaña. Así, restauración, producción y conservación dejan de aparecer como acciones separadas.El bosque nos enseñaJhon y su esposa llegaron a Belmonte durante el periodo de la COVID-19. Entonces incluso personas cercanas dudaban de que se adaptarían a la vida en el campo. Para ella, imaginar una vida permanente allí tampoco era sencillo.Hoy la parcela es parte de su hogar. Y Jhon piensa cada vez más en plazos largos. “El bosque nos enseña cómo debemos cultivar”, dice. “Lo que no hay, lo estamos insertando”.Su idea de conservación termina siendo extraordinariamente práctica:“Ya que tenemos acá, ¿para qué matarlo? Más bien acondicionarlo, más bien aumentarlo”.Para Jhon, el bosque es además alimento, seguridad para su familia y posibilidad de generar excedentes para vender.En Belmonte, esa puede ser una de las claves para que la restauración perdure, que un área degradada vuelva a ganar diversidad y funciones del bosque, pero también valor para la familia que deberá cuidarla cuando el proyecto ya no esté allí.El Proyecto Bosques Sostenibles es implementado por FAO en coordinación con el Ministerio de Planificación para el Desarrollo y Medio Ambiente, cofinanciado por la Plataforma Ambiental de la Unión Europea y Suecia. Una historia originalmente publicada en Bosques Sostenibles de FAO.
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Historia
20 agosto 2026
Bolivia reafirma su compromiso con el desarrollo, los derechos humanos y el Consenso de Montevideo en la Sexta Conferencia Regional sobre la Población y el Desarrollo
Montevideo.- Con el objetivo de enfrentar los retos de la transformación demográfica y articular políticas de Estado sostenibles, Bolivia marca una importante presencia en la Sexta Reunión de la Conferencia Regional sobre Población y Desarrollo de América Latina y el Caribe, que se celebra en Montevideo del 18 al 20 de agosto. Destaca la presencia boliviana con la participación de la delegada oficial por el gobierno, Blanca Mendoza Gonzáles, Asesora y Coordinadora del Ministerio de Planificación del Desarrollo y Medio Ambiente. Asimismo, la Diputada Andrea Ballivián Vargas, participó en el Foro Parlamentario sobre el Avance del Consenso de Montevideo. También asisten a la CRPD las representantes de instancias de la sociedad civil: Alerta Montevideo, CLADEM Bolivia, Red de Mujeres Afrolatinoamericanas, Afrocaribeñas y de la Diáspora; Colectivo Rebeldía; Red de Juventudes Feministas; Marie Stopes Bolivia; CIES Bolivia; Coordinadora de la Mujer; Centro de Promoción de la Mujer Gregoria Apaza; Red de Lucha contra la Violencia El Alto; Red Adolescentes y Jóvenes “Tejiendo Redes”; Red Juvenil “Tú Decides”; y Católicas por el Derecho a Decidir quienes participan activamente en este espacio clave para América Latina y el Caribe. En el marco de la participación de los países, Blanca Mendoza expuso los avances y prioridades del país, reafirmando "el compromiso con los principios y medidas prioritarias del Consenso de Montevideo, y con la visión del desarrollo centrada en las personas, los derechos humanos, la igualdad de género, la interculturalidad, el bienestar y la reducción de la desigualdad". Mendoza explicó que Bolivia atraviesa una reforma demográfica, reflejada en la reducción de la Tasa Global de Fecundidad del 4.2 al 2.1 hijos por mujer en los últimos 25 años. Al respecto, enfatizó: "La reducción de la fecundidad debe ser comprendida desde la perspectiva de los derechos". En su intervención, remarcó que "el cambio demográfico no es solamente un fenómeno poblacional, es una transformación estructural, que impacta en la educación, la salud, la protección social, los sistemas de cuidado, la organización territorial, las relaciones entre generaciones". Por ello, señaló que "para Bolivia, esta transición representa tanto una ventana de oportunidades como una responsabilidad intergeneracional". Con los resultados del Censo 2024, indicó la necesidad de "avanzar hacia una segunda etapa, para pasar de medir los cambios demográficos a anticiparnos mediante unas políticas públicas articuladas a lo largo del curso de la vida". En este sentido, destacó los esfuerzos del gobierno en impulsar medidas como "el incremento de la Renta Dignidad y la creación del Programa Extraordinario de Protección y Equidad, destinado a las familias más vulnerables". Mendoza subrayó que las prioridades de Bolivia frente a este escenario son claras: "actualizar la política nacional de población y desarrollo, aprovechar el bono demográfico, prepararnos para el envejecimiento, avanzar en sistemas integrales de cuidado, y potenciar todo lo que viene a ser protección social a largo plazo". "El desafío ya no es solamente responder a los cambios cuando ocurren, sino anticiparnos a ellos", afirmó, concluyendo: "Nuestro compromiso es claro, que nadie quede atrás, y que ninguna generación quede excluida". En criterio de Rolando Pardo, Oficial a Cargo y Representante Auxiliar de UNFPA en Bolivia, "El país atraviesa (con el cambio demográfico) una ventana de oportunidad que representa un potencial económico sin precedentes y una oportunidad histórica para acelerar el desarrollo sostenible, inclusivo y equitativo". Asimismo, remarcó las condiciones necesarias para capitalizar esta etapa: "Desde el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) en Bolivia, enfatizamos que el bono demográfico no genera crecimiento económico de forma automática. Su aprovechamiento depende de la capacidad del país para que implemente políticas públicas con enfoque de derechos que garanticen el acceso a educación de calidad, salud, incluida la salud sexual y reproductiva, empleo de calidad, protección social y oportunidades económicas para jóvenes y mujeres".A nivel general, la apertura del encuentro, que congrega a cerca de 600 personas, ratificó al Consenso de Montevideo como la hoja de ruta regional en materia de población y desarrollo, así como un marco esencial para situar los derechos humanos en el centro de las políticas públicas. Durante la inauguración efectuada el 18 de agosto, José Manuel Salazar-Xirinachs, Secretario Ejecutivo de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), destacó que los países enfrentan tendencias demográficas ineludibles como la reducción de la tasa de fecundidad, el envejecimiento poblacional y los crecientes flujos migratorios. Ante esto, remarcó: “La verdadera riqueza de nuestra región reside en nuestra capacidad de habitar y empoderar a una pluralidad compartida”. Por su parte, Diene Keita, Directora Ejecutiva del UNFPA, aportó una visión transformadora frente al inevitable cambio demográfico, alejándose del pesimismo:Es un llamado a liderar de manera diferente, a planificar con mayor anticipación y a invertir de manera más inteligente en las personas para garantizar la prosperidad de las generaciones futuras".En esta línea, profundizó sobre el impacto de estas inversiones: "Cuando las personas están sanas, educadas, capacitadas y pueden tomar decisiones sobre sus propias vidas, las economías se vuelven más productivas y las empresas más competitivas, mientras que las sociedades se vuelven más resilientes". Adicionalmente, destacó que la región ha demostrado que este cambio "puede abordarse sin temor, con solidaridad, basándose en datos y con un compromiso inquebrantable con los derechos humanos". -------Fotos: CEPAL, UNFPAUn artículo originalmente publicado en UNFPA Bolivia.
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Historia
19 agosto 2026
Cuando el agua lo cambió todo: la respuesta humanitaria que acompañó la recuperación de miles de familias en Beni
Las intensas lluvias que marcaron en 2024 afectaron a las comunidades del departamento de Beni, ubicado al norte de Bolivia. Ríos desbordados, caminos intransitables y comunidades completamente rodeadas por el agua dejaron a miles de familias enfrentando una emergencia que iba mucho más allá de la pérdida de bienes materiales. Los cultivos quedaron bajo el agua, el ganado enfermó o murió, las fuentes de agua segura se contaminaron y el acceso a alimentos, atención médica y servicios básicos se volvió cada vez más difícil.En muchos casos, las inundaciones también interrumpieron las actividades productivas de las que dependían las familias para generar ingresos, aumentando la vulnerabilidad de comunidades que ya enfrentaban importantes desafíos por su ubicación geográfica y el difícil acceso a servicios.Zoilo Canchi Tayo, representante del pueblo Tsimane ante la Asamblea Legislativa Plurinacional, cuenta que su pueblo, distribuido en diferentes comunidades, se vieron afectados por el desborde de ríos. “Los hermanos no tenían agua limpia, no podían ni siquiera movilizarse porque todos los caminos se cerraron por el agua. Mucha gente perdió sus cosechas de tanto tiempo…”.Frente a esta situación, la respuesta humanitaria permitió atender las necesidades más urgentes de la población mientras las aguas retrocedían. A través del Fondo Central para la Acción en Casos de Emergencia de las Naciones Unidas (CERF), se movilizó 1 millón de dólares para fortalecer las acciones de asistencia en Beni.El alcance de la intervención permitió brindar asistencia directa a 43.813 personas, entre ellas 11.281 mujeres, 9.984 niñas, 11.519 hombres y 11.029 niños, incluyendo además a 830 personas con discapacidad.La respuesta priorizó también a comunidades indígenas de los pueblos Chanchichana, Moxeño, Ese Ejja, Tsimane y Tacana, llegando a 113 comunidades rurales de los municipios de Loreto, San Ignacio de Moxos, Reyes, San Javier y del Gobierno Autónomo Indígena Originario Campesino del Territorio Indígena Multiétnico (TIM). Recuperar lo esencialCuando una emergencia de esta magnitud ocurre, recuperar el acceso a agua segura y alimentos se convierte en una prioridad para prevenir nuevas crisis sanitarias.Por ello, una parte importante de la respuesta se concentró en garantizar condiciones básicas para las familias afectadas. En total, 29.509 personas recibieron asistencia en seguridad alimentaria y en Agua, Saneamiento e Higiene (WASH).Instalación de 10 sistemas comunitarios de abastecimiento de aguaDistribución de 2.780 kits de higiene familiar y 2.800 filtros cerámicos para agua Esto permitió beneficiar a 14.304 personas, entre ellas hogares encabezados por mujeres, familias indígenas y comunidades severamente afectadas por las inundaciones.“Después de las inundaciones solo nos queda el agua sucia, el agua del río. Estos filtros nos van a favorecer para evitar enfermedades, sobre todo infecciones que afectan a nuestro hijos”, afirma Sara Rossell Amblo, presidenta de la Subcentral de Mujeres del Territorio Indígena Multiétnico. Para ella, las mujeres, niñas, niños y personas adultas mayores son quienes más sufren.La prevención también llegó a las escuelas. Más de 9.800 estudiantes participaron en actividades de promoción de higiene desarrolladas en 121 unidades educativas, fortaleciendo hábitos que ayudan a reducir el riesgo de enfermedades después de una emergencia.Apoyar a las familias para decidirLas necesidades de cada hogar eran distintas. Mientras algunas familias necesitaban comprar alimentos, otras debían adquirir medicamentos, artículos de primera necesidad o cubrir gastos básicos para retomar sus actividades.Por ello, la asistencia incluyó transferencias monetarias de emergencia (Cash-Based Transfers), una modalidad que permite a las personas decidir cómo atender sus necesidades más urgentes. Más de 4.800 familias en situación de vulnerabilidad, equivalentes a 24.190 personas, recibieron este apoyo económico para acceder a alimentos y servicios básicos de salud.“Lo que estamos recibiendo nos puede ayudar para comprar víveres porque ahora no tenemos casi nada y esto siempre es una ayuda, nos va a servir para seguir adelante…”, cuenta Jesús Mercado, agricultor de la comunidad de San Miguel del Apere y quien, junto a su familia, fue a recibir uno de los vouchers de transferencia monetaria en uno de los puntos de distribución: Santa Rosa del Apere. Proteger los medios de vidaEn el Beni, la ganadería representa una fuente fundamental de ingresos para miles de familias. Después de las inundaciones, proteger el bienestar del ganado también significó proteger la recuperación económica de las comunidades.La respuesta permitió aplicar 37.376 vacunas veterinarias para prevenir enfermedades zoonóticas como la brucelosis, la rabia, la tuberculosis bovina y la clostridiosis, además de brindar atención veterinaria a 15.896 cabezas de ganado.Una respuesta coordinadaLlegar hasta las familias significó coordinar la movilización de equipos, el traslado de suministros y la distribución de la ayuda en aquellos lugares donde el acceso era limitado. Gracias al trabajo conjunto de ONU Bolivia, a través del Programa Mundial de Alimentos (PMA), el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), con apoyo del CERF, en coordinación con el Viceministerio de Defensa Civil (VIDECI), los gobiernos autónomos municipales y CARITAS Bolivia como socio implementador, fue posible llevar asistencia esencial, asegurando que el apoyo llegara hasta quienes más lo necesitaban.Más allá de las cifras, la respuesta demostró la importancia de actuar de manera rápida y coordinada cuando una emergencia pone en riesgo la vida y los medios de subsistencia de las personas. El CERF hace posible que las Naciones Unidas movilicen recursos de forma inmediata para responder a desastres naturales y crisis humanitarias, ayudando a que miles de familias recuperen el acceso a servicios esenciales y cuenten con mejores condiciones para iniciar su recuperación.
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Comunicado de prensa
11 agosto 2026
Los países andinos avanzan hacia una estrategia regional conjunta para combatir el tráfico ilícito de armas, municiones y explosivos
Quito, 29 de junio de 2026 — Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú dieron un importante paso hacia una estrategia regional coordinada para combatir el tráfico ilícito de armas, municiones y explosivos, uno de los principales factores que alimentan la violencia y la inseguridad en la región andina.Del 17 al 18 de junio, representantes de los cuatro Países Miembros de la Comunidad Andina se reunieron en Quito, Ecuador, para celebrar el primer taller presencial de los Puntos de Contacto Nacionales encargados de impulsar la elaboración de la Hoja de Ruta Andina para Prevenir y Combatir el Tráfico Ilícito de Armas de Fuego, Municiones y Explosivos.La iniciativa cuenta con el apoyo de la Organización de los Estados Americanos (OEA), el Centro Regional de las Naciones Unidas para la Paz, el Desarme y el Desarrollo en América Latina y el Caribe (UNLIREC), de la Oficina de Asuntos de Desarme de las Naciones Unidas (UNODA), y la Secretaría General de la Comunidad Andina (CAN), con el financiamiento de la Unión Europea.El fortalecimiento de la cooperación frente al crimen organizado transnacional constituye una prioridad para la Comunidad Andina en el marco de la Decisión 922. Mediante este mecanismo, los Países Miembros impulsan acciones conjuntas para hacer frente a las amenazas que afectan la seguridad y la estabilidad de la subregión.El tráfico ilícito de armas de fuego, municiones y explosivos es un fenómeno transnacional que pone en riesgo la seguridad ciudadana y alimenta distintas manifestaciones de violencia armada. Dado que los flujos ilícitos atraviesan las fronteras, los países andinos reconocen la necesidad de respuestas coordinadas, instituciones más sólidas y una cooperación regional sostenida.La Hoja de Ruta Andina se basa en las lecciones aprendidas de marcos regionales similares, entre ellos la Hoja de Ruta de los Balcanes Occidentales para el Control de las Armas Pequeñas y Ligeras (SALW), la Hoja de Ruta del Caribe sobre Armas de Fuego y la Hoja de Ruta de Centroamérica y República Dominicana para prevenir el tráfico y la proliferación ilícita de armas, municiones y explosivos. Estas experiencias han demostrado cómo las prioridades comunes pueden traducirse en acciones nacionales y respuestas institucionales más eficaces.Desde inicios de 2026, Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú vienen trabajando de manera conjunta mediante un proceso participativo que involucra a las instituciones nacionales responsables del control de armas, la investigación penal, la administración de justicia y la prevención de la violencia.En febrero, los cuatro países designaron a sus Puntos de Contacto Nacionales para coordinar este proceso, facilitar el diálogo entre las instituciones competentes a nivel nacional y servir de enlace con las organizaciones internacionales que acompañan la elaboración de la Hoja de Ruta.Durante los dos días de trabajo, los participantes presentaron diagnósticos nacionales, intercambiaron perspectivas sobre las amenazas emergentes e identificaron prioridades comunes. A través de sesiones de trabajo e intercambio, comenzaron a definir la visión, la misión y los pilares estratégicos que orientarán la Hoja de Ruta. Este proceso refleja un enfoque de gobierno integral, que reconoce que las respuestas eficaces requieren la participación no solo de las instituciones encargadas de la aplicación de la ley, sino también del sector justicia, el sector educativo, los programas de prevención y otros actores que abordan las causas y los efectos de la violencia armadaEl taller también destacó el valor del diálogo regional. Al compartir experiencias nacionales e identificar desafíos comunes, los cuatro países están construyendo una agenda conjunta para fortalecer la cooperación y promover respuestas más coherentes y eficaces. Los resultados de esta reunión servirán de base para el primer borrador de la Hoja de Ruta Andina. El proceso continuará con consultas nacionales y subregionales antes de avanzar hacia su validación política y posterior adopción.Si bien el tráfico ilícito de armas de fuego, municiones y explosivos trasciende las fronteras nacionales, las soluciones también pueden ser compartidas. Mediante la cooperación, el diálogo y una visión común, Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú están sentando las bases para una región más segura y reafirmando el valor de la acción colectiva para hacer frente a uno de los factores que alimentan la violencia que afecta a las comunidades de la subregión andina.-------CONTACTO PARA MEDIOSPara consultas de prensa, comuníquese con María Lucía Correa, Comunicaciones de UNLIREC: maria.correa@un.org
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Comunicado de prensa
07 julio 2026
Con menos de cinco años para llegar a 2030, se necesita un impulso final decisivo para mantener al alcance la promesa de los ODS
Nueva York — Desde su adopción en 2015, los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) han generado resultados a gran escala, proporcionando acceso al agua, la electricidad y la atención sanitaria a miles de millones de personas. Sin embargo, los avances siguen siendo desiguales e insuficientes. Sin un impulso decisivo para ampliar rápidamente las soluciones que han demostrado funcionar, la promesa de los ODS corre el riesgo de quedar fuera de alcance, según El Informe sobre los Objetivos de Desarrollo Sostenible 2026.Lo que nos dice una década de evidencia: los ODS generan resultadosDesde 2015, la inversión sostenida, las políticas públicas eficaces y la cooperación internacional han mejorado la vida de miles de millones de personas en todo el mundo, con avances medibles en los distintos ODS. Casi mil millones de personas obtuvieron acceso a servicios de agua potable gestionados de manera segura y 1.200 millones a servicios de saneamiento gestionados de manera segura. Las nuevas infecciones por VIH disminuyeron un 30 % entre 2015 y 2024, mientras que las muertes relacionadas con el sida se redujeron en un 35 %. Actualmente, la electricidad llega al 92 % de la población mundial. El acceso a internet aumentó del 40 % al 74 %. Por primera vez en la historia, la protección social cubre a más de la mitad de la población mundial.Detrás de estos resultados se encuentra un logro importante y con frecuencia poco reconocido: la revolución de los datos. Hace una década, solo existían datos para la mitad de los indicadores de los ODS. Hoy en día, una base de datos mundial con más de 3,2 millones de puntos de datos cubre prácticamente todos los indicadores, lo que permite a los países identificar dónde se está acelerando el progreso, dónde persisten las brechas y qué políticas están dando resultados.“Con base en los datos de este informe, nuestra visión de la Agenda 2030 sigue estando a nuestro alcance. Juntos, demos un impulso final decisivo para alcanzar los Objetivos de Desarrollo Sostenible y construir un futuro saludable y próspero para todas las personas”, afirmó el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres.Por qué el mundo se está quedando atrás: crisis superpuestas y una creciente brecha de financiaciónA pesar de los avances, persisten importantes desafíos. De las 139 metas de los ODS para las que se dispone de datos sobre tendencias, solo el 36 % está en camino de cumplirse o muestra un progreso moderado. Casi la mitad (49 %) avanza con demasiada lentitud y el 15 % ha retrocedido por debajo de los niveles de referencia de 2015.Una de cada diez personas sigue viviendo en situación de pobreza extrema. Alrededor de 2.300 millones de personas enfrentan inseguridad alimentaria moderada o grave. Más de 150 millones de niños y niñas continúan padeciendo retraso en el crecimiento. La mortalidad materna sigue siendo casi tres veces superior a la meta mundial establecida. Ninguna de las metas relacionadas con la igualdad de género está encaminada a alcanzarse. El número de personas afectadas por desastres relacionados con el clima se ha más que duplicado desde 2015. La escalada de los conflictos, el cambio climático, el desaceleramiento del crecimiento económico, el aumento del endeudamiento y una caída récord de la asistencia oficial para el desarrollo están agravando estas deficiencias y afectando de manera desproporcionada a las personas más vulnerables del mundo.Qué debe ocurrir ahora: ampliar las soluciones que funcionanEl informe subraya que los ODS siguen siendo el plan de acción compartido del mundo para alcanzar la paz, la prosperidad y la sostenibilidad. La evidencia acumulada durante más de una década de implementación demuestra que es posible lograr avances significativos, pero únicamente cuando convergen el compromiso político, la financiación, la innovación y la cooperación internacional.“Más de una década de implementación ha demostrado lo que es posible”, señaló Li Junhua, Secretario-General Adjunto de las Naciones Unidas para Asuntos Económicos y Sociales. “La tarea ahora es ampliar aquello que funciona, con la urgencia, la inversión y la cooperación necesarias para cumplir la promesa de la Agenda 2030”.Cerrar la brecha anual de financiación de los ODS, estimada en aproximadamente 4 billones de dólares estadounidenses, mediante el Compromiso de Sevilla y la reforma de la arquitectura financiera internacional, es esencial. Esto debe complementarse con sistemas de datos más sólidos, en el marco del Marco de Medellín, para dirigir las inversiones prioritariamente hacia las poblaciones más vulnerables. También serán fundamentales acelerar la transición energética, aprovechar las tecnologías de frontera —incluida la inteligencia artificial— para el desarrollo sostenible, promover la igualdad de género como una prioridad transversal y reforzar la cooperación multilateral.Según el informe, las decisiones que se tomen durante los próximos cuatro años en materia de financiación, cooperación y respuesta colectiva ante las crisis tendrán efectos duraderos para las generaciones futuras.Datos y cifras clave adicionalesAvancesLa mayoría de las regiones estarán cerca de erradicar la pobreza extrema para 2030, excepto África Subsahariana, Oriente Medio y África del Norte, y Oceanía (excluyendo Australia y Nueva Zelanda).Entre 2012 y 2024, la prevalencia del retraso en el crecimiento entre los niños menores de cinco años disminuyó, lo que se tradujo en 30,2 millones menos de niños afectados en todo el mundo.La proporción de partos atendidos por personal sanitario cualificado aumentó del 80 % al 87 % entre 2015 y 2025 y está encaminada a alcanzar la meta del 90 % para 2030.Entre 2019 y 2025 se aprobaron 99 reformas jurídicas destinadas a eliminar leyes discriminatorias y establecer marcos de igualdad de género; actualmente, las mujeres ocupan el 27,4 % de los escaños parlamentarios, frente al 22,3 % registrado en 2015.El trabajo infantil se redujo en más de 20 millones de casos entre 2020 y 2024.La tasa mundial de desempleo alcanzó un mínimo cercano a niveles históricos, con un 4,9 % en 2025.La capacidad de generación de electricidad renovable per cápita creció un récord de 14 % entre 2023 y 2024 y actualmente es 2,2 veces mayor que en 2015.DesafíosSe proyecta que la tasa mundial de pobreza extrema alcanzará solo el 10 % en 2026, apenas 3 puntos porcentuales por debajo de su nivel de 2015, muy lejos de la meta de erradicarla.273 millones de niños, niñas y jóvenes permanecen fuera de la escuela; uno de cada cinco jóvenes de entre 15 y 24 años no estudia, no trabaja ni recibe formación, y los jóvenes tienen casi cuatro veces más probabilidades de estar desempleados que los adultos.Se estima que 1.160 millones de personas —aproximadamente una de cada cuatro personas que viven en zonas urbanas— residen en barrios marginales o asentamientos informales.La asistencia oficial para el desarrollo cayó un récord de 23,1 % en 2025, el mayor descenso anual jamás registrado, retornando aproximadamente a los niveles de 2015.A mediados de 2025, la población mundial de personas refugiadas alcanzó las 440 por cada 100.000 habitantes, más del doble del nivel registrado una década antes.El riesgo de extinción está aumentando en todos los grupos de especies; la protección de áreas clave para la biodiversidad alcanzó en promedio solo el 45 % en 2025.Los conflictos violentos han alcanzado su nivel más alto en décadas. A diciembre de 2025, más de 117,8 millones de personas habían sido desplazadas por la fuerza en todo el mundo, borrando en cuestión de meses años de avances en desarrollo.La temperatura mundial en 2025 alcanzó 1,43 °C por encima de los niveles preindustriales y la concentración atmosférica de dióxido de carbono registró su nivel más alto en dos millones de años.La deuda externa de los países de ingresos bajos y medianos alcanzó un récord de 8,9 billones de dólares en 2024.
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Comunicado de prensa
28 mayo 2026
ONU Derechos Humanos expresa preocupación por aumento de tensiones y hechos de violencia en contexto de protestas y bloqueos
SANTIAGO (28 de mayo de 2026) – ONU Derechos Humanos en América del Sur expresó hoy su preocupación por el aumento de las tensiones y los hechos de violencia en Bolivia en el marco de protestas y bloqueos de carreteras, así como por el impacto en los derechos a la salud, alimentación y otros derechos humanos de la población.La Oficina manifestó particular preocupación por reportes de personas fallecidas o gravemente heridas en el contexto de bloqueos y operativos destinados a despejar las rutas en distintos departamentos del país. Es indispensable que las autoridades investiguen estos casos de manera pronta, independiente, imparcial y transparente.La Oficina enfatizó que toda actuación de las fuerzas de seguridad debe ajustarse estrictamente al derecho internacional de los derechos humanos. Todo uso de la fuerza por los agentes del orden debe ser compatible con los principios de legalidad, necesidad, proporcionalidad, precaución y no discriminación. Se debe investigar de manera eficaz, imparcial y oportuna toda denuncia o sospecha razonable de uso ilícito de la fuerza u otras violaciones de derechos humanos por estos agentes.La Oficina tomó nota de la abrogación de la ley 1341, que regulaba los procedimientos y límites para la aplicación de estados de excepción. En este contexto, resaltó que las obligaciones internacionales de Bolivia en materia de derechos humanos permanecen vigentes.La Oficina instó al Gobierno a garantizar el respeto de los derechos humanos. Asimismo, llamó a las autoridades y a los sectores movilizados a priorizar el diálogo y adoptar medidas de desescalada. Resulta urgente evitar una mayor violencia y buscar soluciones pacíficas y democráticas.Finalmente, la Oficina reiteró su disposición para cooperar con las autoridades y distintos actores sociales en el marco de su mandato de promoción y protección de los derechos humanos.
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Comunicado de prensa
18 mayo 2026
El aumento de las temperaturas terrestres y oceánicas, la alteración del ciclo del agua y el retroceso de los glaciares afectan a América Latina y el Caribe
BRASILIA (Brasil), 18 de mayo de 2026 (OMM) — Según un nuevo informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM), en 2025 las comunidades y las economías de América Latina y el Caribe se vieron afectadas por episodios de calor sin precedentes, sequías pertinaces, lluvias extremas y ciclones tropicales devastadores, al tiempo que el deshielo de los glaciares provocó un recrudecimiento de los peligros a corto plazo, como las crecidas, y agravó los riesgos a largo plazo para la seguridad hídrica.
A lo largo de algunas zonas costeras bañadas por el Atlántico tropical y el Caribe, el nivel del mar subió a un ritmo más rápido que la media mundial. La acidificación y el calentamiento de los océanos prosiguieron sin cese, y ello agudizó los riesgos a los que ya estaban sujetos los ecosistemas marinos y la pesca, según el informe de la OMM Estado del clima en América Latina y el Caribe 2025.
"Las señales de un clima cambiante son inequívocas en toda América Latina y el Caribe, desde la reducción acelerada de los glaciares y el aumento del nivel del mar hasta la rápida intensificación de los ciclones tropicales, el calor extremo, las crecidas y las sequías", dijo la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo."En este informe se evidencia el incremento de los riesgos, pero también el aumento de nuestra capacidad de anticipación y de actuación para salvar vidas y proteger medios de subsistencia", afirmó.
Un buen ejemplo de ello es el huracán Melissa. En octubre de 2025 fue el primer huracán en tocar tierra en Jamaica como sistema de categoría 5 del que se tiene constancia. Provocó 45 víctimas mortales y pérdidas económicas valoradas en aproximadamente 8 800 millones de dólares de los Estados Unidos, es decir, más del 41 % del producto interno bruto (PIB) del país. A pesar de que Melissa no tenía precedentes históricos, las autoridades jamaicanas recurrieron a la modelización de riesgos de alta calidad para orientar la adopción de medidas financieras anticipadas y fundamentar las actividades de preparación frente a desastres, lo que limitó el número de fallecidos y ayudó a la isla a enfrentar la situación.Otro riesgo importante es el calor extremo, que impone una carga cada vez mayor a los sistemas de salud pública. En 2025, olas de calor recurrentes e intensas, con temperaturas muy por encima de los 40 °C, afectaron a amplias zonas de América del Norte, América Central y América del Sur. Por tanto, urge incorporar los conocimientos climáticos en las iniciativas de planificación del ámbito de la salud y en las actividades de preparación para situaciones de emergencia, y las alertas tempranas meteorológicas deben integrarse sin demora en los sistemas que activan medidas de salud pública.
Muchos países no publican de forma sistemática datos sobre la mortalidad por calor categorizados según cada causa concreta. Tomando el promedio calculado para 17 países, se estima que entre 2012 y 2021 se produjeron aproximadamente 13 000 muertes anuales atribuibles al calor. Estas cifras sugieren una notable subestimación de la mortalidad relacionada con el calor y revelan la necesidad de mejorar los procesos de notificación de datos, según se apunta en el informe.
En la publicación también se analiza la exposición de los sistemas agroalimentarios a fenómenos meteorológicos extremos y a perturbaciones climáticas que conllevan impactos simultáneos en la producción agrícola, los medios de subsistencia rurales, el acceso a los alimentos y el funcionamiento de los mercados.
El informe sobre el estado del clima en América Latina y el Caribe se ha presentado en el auditorio Olacyr de Moraes ubicado en el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAPA), en Brasilia (Brasil). En él se proporciona información fidedigna sobre los indicadores climáticos clave y los riesgos y los impactos asociados al clima y el tiempo, sin olvidar los principales episodios extremos acaecidos a escala regional, como ciclones tropicales, olas de calor, lluvias intensas, sequías y olas de frío.
"Estas conclusiones son sumamente preocupantes. Pero al mismo tiempo evidencian la importancia de nuestro trabajo. La información climática va mucho más allá de los datos. Es esencial para las personas", declaró Celeste Saulo.
"Protege a las comunidades de las crecidas, las sequías, los huracanes, las olas de calor y otros peligros. Gracias a ella, los agricultores pueden planificar los cultivos, las autoridades del ámbito de la salud pueden prepararse para enfrentar riesgos relacionados con el calor y las comunidades costeras pueden planificar medidas para encarar el aumento del nivel del mar", señaló."El informe Estado del clima en América Latina y el Caribe 2025 no es solo una publicación científica. Es un llamado a la acción. En él se nos pide que reforcemos las observaciones, invirtamos en servicios, subsanemos las carencias en materia de alertas tempranas y velemos por que la información climática llegue a quienes más la necesitan", explicó Celeste Saulo.TemperaturasDe los cuatro períodos de 30 años evaluados en el informe, el comprendido entre 1991 y 2025 muestra la tendencia al calentamiento más intensa desde que empezaron a recopilarse conjuntos de datos en 1900: aproximadamente 0,26 °C por decenio en América del Sur y 0,25 °C por decenio en América Central y el Caribe. México experimentó el ritmo de calentamiento más rápido de la región, alrededor de 0,34 °C por decenio entre 1991 y 2025.
En 2025, la temperatura media anual en superficie se situó entre la quinta y la octava más elevada de la que se tiene constancia.
Los episodios de calor fueron históricos en el conjunto de la región, y cabe destacar los 52,7 °C de Mexicali (México) —un nuevo récord nacional— y múltiples olas de calor que superaron los 40 °C-45 °C en toda América Central. En muchos lugares de América del Sur también se dieron temperaturas superiores a los 40 °C, como los 44 °C de Río de Janeiro (Brasil) y los 44,8 °C de Mariscal Estigarribia (Paraguay).
PrecipitaciónEn los últimos 50 años, aproximadamente, las lluvias en América Latina y el Caribe se han vuelto más extremas. Ahora se oscila entre episodios de sequía y lluvias torrenciales en el marco de períodos secos más prolongados y episodios húmedos más intensos.
Las precipitaciones fuertes han aumentado en América Central y en el norte de América del Sur, en particular en Colombia, la República Bolivariana de Venezuela y la franja amazónica. En el sureste de América del Sur (el sur del Brasil, el Uruguay y el norte de la Argentina) también se han incrementado las precipitaciones anuales y las crecidas son más frecuentes.
En el centro de Chile, el noreste del Brasil y algunas zonas de América Central y el Caribe se están imponiendo condiciones más secas. La región amazónica presenta un panorama mixto, con estaciones secas más largas, episodios extremos más intensos durante la estación de las lluvias y sequías más frecuentes en la Amazonía meridional y oriental.
En 2025, las lluvias extremas y las inundaciones acarrearon graves consecuencias humanitarias: más de 110 000 personas afectadas en el Perú y el Ecuador fruto de las crecidas de marzo, 83 víctimas mortales en México a causa de las crecidas de octubre, deslizamientos de tierra generalizados y amplios daños en las infraestructuras.Junio de 2025 fue el mes más lluvioso jamás registrado en México. A pesar de ello, la sequía castigó las regiones del norte y el centro del país, y en su momento álgido afectó al 85 % del territorio nacional y sumió cultivos y embalses en una crisis hídrica. Hubo una grave escasez de agua en el Caribe y un déficit de precipitaciones de más del 40 % en algunas partes del sur de América del Sur, lo que agudizó las pérdidas agrícolas y agravó el riesgo de incendios forestales.
Retroceso de los glaciaresLos glaciares andinos constituyen una torre de agua vital para aproximadamente 90 millones de personas, ya que suministran agua dulce para consumo doméstico, generación de energía hidroeléctrica y usos agrícolas e industriales.
El conjunto de datos sobre el balance mundial de masas de los glaciares, de reciente creación, muestra la pérdida acelerada de masa de los glaciares de las regiones de alta montaña de los Andes meridionales, así como de los glaciares tropicales de regiones de latitudes bajas como Colombia y el Ecuador.
En una coyuntura en la cual convergen la aceleración de la pérdida de hielo, el aumento de la demanda de agua y una capacidad de adaptación limitada— en especial entre las comunidades rurales andinas— el futuro de la torre de agua andina es uno de los desafíos más apremiantes para la seguridad hídrica de América Latina.OcéanosEl 8,8 % del litoral mundial se encuentra en América Latina. El océano absorbe el exceso de calor y el dióxido de carbono generado por la actividad humana. Como resultado, aumenta la temperatura del océano y sus aguas se acidifican, y estos efectos, sumados a la desoxigenación, degradan los ecosistemas marinos y deterioran los arrecifes de coral, perjudicando a la pesca y a las economías locales.
En 2025, el pH de la superficie del océano siguió disminuyendo (acidificación) y alcanzó un mínimo histórico en amplias partes del Atlántico y el Pacífico adyacentes a la región.
Se produjeron olas de calor marinas de categoría extrema en el golfo de México y el mar Caribe, así como en la zona oceánica situada junto a Chile.
A lo largo de determinadas zonas costeras bañadas por el Atlántico tropical y el Caribe, el nivel del mar subió a un ritmo más rápido que la media mundial.----
La Organización Meteorológica Mundial es el portavoz autorizado del sistema de las Naciones Unidas sobre el tiempo, el clima y el agua
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Notas para los editores:
La OMM ha elaborado el informe sobre el estado del clima en América Latina y el Caribe en colaboración con Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales, centros internacionales de datos, instituciones de investigación climática de vanguardia y asociados de las Naciones Unidas, entre ellos, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR).
Decenas de expertos e instituciones han contribuido a la preparación del informe. La OMM agradece especialmente la labor del autor principal de la publicación, José A. Marengo, del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (CEMADEN) del Brasil.
Para más información, diríjase a: Clare Nullis, agregada de prensa y medios de comunicación de la OMM. Correo electrónico: cnullis@wmo.int. Teléfono: 41 79 709 13 97.
A lo largo de algunas zonas costeras bañadas por el Atlántico tropical y el Caribe, el nivel del mar subió a un ritmo más rápido que la media mundial. La acidificación y el calentamiento de los océanos prosiguieron sin cese, y ello agudizó los riesgos a los que ya estaban sujetos los ecosistemas marinos y la pesca, según el informe de la OMM Estado del clima en América Latina y el Caribe 2025.
"Las señales de un clima cambiante son inequívocas en toda América Latina y el Caribe, desde la reducción acelerada de los glaciares y el aumento del nivel del mar hasta la rápida intensificación de los ciclones tropicales, el calor extremo, las crecidas y las sequías", dijo la Secretaria General de la OMM, Celeste Saulo."En este informe se evidencia el incremento de los riesgos, pero también el aumento de nuestra capacidad de anticipación y de actuación para salvar vidas y proteger medios de subsistencia", afirmó.
Un buen ejemplo de ello es el huracán Melissa. En octubre de 2025 fue el primer huracán en tocar tierra en Jamaica como sistema de categoría 5 del que se tiene constancia. Provocó 45 víctimas mortales y pérdidas económicas valoradas en aproximadamente 8 800 millones de dólares de los Estados Unidos, es decir, más del 41 % del producto interno bruto (PIB) del país. A pesar de que Melissa no tenía precedentes históricos, las autoridades jamaicanas recurrieron a la modelización de riesgos de alta calidad para orientar la adopción de medidas financieras anticipadas y fundamentar las actividades de preparación frente a desastres, lo que limitó el número de fallecidos y ayudó a la isla a enfrentar la situación.Otro riesgo importante es el calor extremo, que impone una carga cada vez mayor a los sistemas de salud pública. En 2025, olas de calor recurrentes e intensas, con temperaturas muy por encima de los 40 °C, afectaron a amplias zonas de América del Norte, América Central y América del Sur. Por tanto, urge incorporar los conocimientos climáticos en las iniciativas de planificación del ámbito de la salud y en las actividades de preparación para situaciones de emergencia, y las alertas tempranas meteorológicas deben integrarse sin demora en los sistemas que activan medidas de salud pública.
Muchos países no publican de forma sistemática datos sobre la mortalidad por calor categorizados según cada causa concreta. Tomando el promedio calculado para 17 países, se estima que entre 2012 y 2021 se produjeron aproximadamente 13 000 muertes anuales atribuibles al calor. Estas cifras sugieren una notable subestimación de la mortalidad relacionada con el calor y revelan la necesidad de mejorar los procesos de notificación de datos, según se apunta en el informe.
En la publicación también se analiza la exposición de los sistemas agroalimentarios a fenómenos meteorológicos extremos y a perturbaciones climáticas que conllevan impactos simultáneos en la producción agrícola, los medios de subsistencia rurales, el acceso a los alimentos y el funcionamiento de los mercados.
El informe sobre el estado del clima en América Latina y el Caribe se ha presentado en el auditorio Olacyr de Moraes ubicado en el Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAPA), en Brasilia (Brasil). En él se proporciona información fidedigna sobre los indicadores climáticos clave y los riesgos y los impactos asociados al clima y el tiempo, sin olvidar los principales episodios extremos acaecidos a escala regional, como ciclones tropicales, olas de calor, lluvias intensas, sequías y olas de frío.
"Estas conclusiones son sumamente preocupantes. Pero al mismo tiempo evidencian la importancia de nuestro trabajo. La información climática va mucho más allá de los datos. Es esencial para las personas", declaró Celeste Saulo.
"Protege a las comunidades de las crecidas, las sequías, los huracanes, las olas de calor y otros peligros. Gracias a ella, los agricultores pueden planificar los cultivos, las autoridades del ámbito de la salud pueden prepararse para enfrentar riesgos relacionados con el calor y las comunidades costeras pueden planificar medidas para encarar el aumento del nivel del mar", señaló."El informe Estado del clima en América Latina y el Caribe 2025 no es solo una publicación científica. Es un llamado a la acción. En él se nos pide que reforcemos las observaciones, invirtamos en servicios, subsanemos las carencias en materia de alertas tempranas y velemos por que la información climática llegue a quienes más la necesitan", explicó Celeste Saulo.TemperaturasDe los cuatro períodos de 30 años evaluados en el informe, el comprendido entre 1991 y 2025 muestra la tendencia al calentamiento más intensa desde que empezaron a recopilarse conjuntos de datos en 1900: aproximadamente 0,26 °C por decenio en América del Sur y 0,25 °C por decenio en América Central y el Caribe. México experimentó el ritmo de calentamiento más rápido de la región, alrededor de 0,34 °C por decenio entre 1991 y 2025.
En 2025, la temperatura media anual en superficie se situó entre la quinta y la octava más elevada de la que se tiene constancia.
Los episodios de calor fueron históricos en el conjunto de la región, y cabe destacar los 52,7 °C de Mexicali (México) —un nuevo récord nacional— y múltiples olas de calor que superaron los 40 °C-45 °C en toda América Central. En muchos lugares de América del Sur también se dieron temperaturas superiores a los 40 °C, como los 44 °C de Río de Janeiro (Brasil) y los 44,8 °C de Mariscal Estigarribia (Paraguay).
PrecipitaciónEn los últimos 50 años, aproximadamente, las lluvias en América Latina y el Caribe se han vuelto más extremas. Ahora se oscila entre episodios de sequía y lluvias torrenciales en el marco de períodos secos más prolongados y episodios húmedos más intensos.
Las precipitaciones fuertes han aumentado en América Central y en el norte de América del Sur, en particular en Colombia, la República Bolivariana de Venezuela y la franja amazónica. En el sureste de América del Sur (el sur del Brasil, el Uruguay y el norte de la Argentina) también se han incrementado las precipitaciones anuales y las crecidas son más frecuentes.
En el centro de Chile, el noreste del Brasil y algunas zonas de América Central y el Caribe se están imponiendo condiciones más secas. La región amazónica presenta un panorama mixto, con estaciones secas más largas, episodios extremos más intensos durante la estación de las lluvias y sequías más frecuentes en la Amazonía meridional y oriental.
En 2025, las lluvias extremas y las inundaciones acarrearon graves consecuencias humanitarias: más de 110 000 personas afectadas en el Perú y el Ecuador fruto de las crecidas de marzo, 83 víctimas mortales en México a causa de las crecidas de octubre, deslizamientos de tierra generalizados y amplios daños en las infraestructuras.Junio de 2025 fue el mes más lluvioso jamás registrado en México. A pesar de ello, la sequía castigó las regiones del norte y el centro del país, y en su momento álgido afectó al 85 % del territorio nacional y sumió cultivos y embalses en una crisis hídrica. Hubo una grave escasez de agua en el Caribe y un déficit de precipitaciones de más del 40 % en algunas partes del sur de América del Sur, lo que agudizó las pérdidas agrícolas y agravó el riesgo de incendios forestales.
Retroceso de los glaciaresLos glaciares andinos constituyen una torre de agua vital para aproximadamente 90 millones de personas, ya que suministran agua dulce para consumo doméstico, generación de energía hidroeléctrica y usos agrícolas e industriales.
El conjunto de datos sobre el balance mundial de masas de los glaciares, de reciente creación, muestra la pérdida acelerada de masa de los glaciares de las regiones de alta montaña de los Andes meridionales, así como de los glaciares tropicales de regiones de latitudes bajas como Colombia y el Ecuador.
En una coyuntura en la cual convergen la aceleración de la pérdida de hielo, el aumento de la demanda de agua y una capacidad de adaptación limitada— en especial entre las comunidades rurales andinas— el futuro de la torre de agua andina es uno de los desafíos más apremiantes para la seguridad hídrica de América Latina.OcéanosEl 8,8 % del litoral mundial se encuentra en América Latina. El océano absorbe el exceso de calor y el dióxido de carbono generado por la actividad humana. Como resultado, aumenta la temperatura del océano y sus aguas se acidifican, y estos efectos, sumados a la desoxigenación, degradan los ecosistemas marinos y deterioran los arrecifes de coral, perjudicando a la pesca y a las economías locales.
En 2025, el pH de la superficie del océano siguió disminuyendo (acidificación) y alcanzó un mínimo histórico en amplias partes del Atlántico y el Pacífico adyacentes a la región.
Se produjeron olas de calor marinas de categoría extrema en el golfo de México y el mar Caribe, así como en la zona oceánica situada junto a Chile.
A lo largo de determinadas zonas costeras bañadas por el Atlántico tropical y el Caribe, el nivel del mar subió a un ritmo más rápido que la media mundial.----
La Organización Meteorológica Mundial es el portavoz autorizado del sistema de las Naciones Unidas sobre el tiempo, el clima y el agua
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Notas para los editores:
La OMM ha elaborado el informe sobre el estado del clima en América Latina y el Caribe en colaboración con Servicios Meteorológicos e Hidrológicos Nacionales, centros internacionales de datos, instituciones de investigación climática de vanguardia y asociados de las Naciones Unidas, entre ellos, la Organización Panamericana de la Salud (OPS), la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) y la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNDRR).
Decenas de expertos e instituciones han contribuido a la preparación del informe. La OMM agradece especialmente la labor del autor principal de la publicación, José A. Marengo, del Centro Nacional de Monitoreo y Alertas de Desastres Naturales (CEMADEN) del Brasil.
Para más información, diríjase a: Clare Nullis, agregada de prensa y medios de comunicación de la OMM. Correo electrónico: cnullis@wmo.int. Teléfono: 41 79 709 13 97.
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Comunicado de prensa
01 mayo 2026
ONU Bolivia lamenta y condena el asesinato del Dr. Víctor Hugo Claure Hinojoza
La Organización de las Naciones Unidas en Bolivia manifiesta su condena ante el asesinato del Dr. Victor Hugo Claure Hinojoza, Decano del Tribunal Agroambiental, y expresa sus más sentidas condolencias a su familia, seres queridos y colegas en este difícil momento.Hacemos un llamado a la investigación pronta y exhaustiva. Es imperativo que se identifiquen y sancionen a todos los responsables de este crimen.Manifestamos nuestra solidaridad al Órgano Judicial y a todos los que trabajan incansablemente por un sistema de justicia justo e imparcial, reafirmando nuestro compromiso de seguir acompañando al Estado Plurinacional de Bolivia en el fortalecimiento de sus instituciones, la promoción de la paz y seguridad, así como la protección de los derechos humanos.
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