Informe Mundial sobre la Protección Social 2024-2026
Los sistemas de protección social universal desempeñan un papel crucial en el apoyo a la acción climática y la promoción de una transición justa. La triple crisis planetaria —cambio climático, contaminación y pérdida de biodiversidad— se manifiesta con recordatorios casi diarios en forma de catástrofes y récords climáticos. Aunque es evidente la necesidad de aumentar la ambición climática, muchos responsables de políticas evitan medidas más audaces por temor a sus repercusiones económicas, sociales y políticas.
La protección social universal puede contribuir a resolver este dilema mediante políticas que aborden simultáneamente los riesgos del ciclo de vida y los relacionados con el clima, reduciendo vulnerabilidades y fortaleciendo la resiliencia de personas, sociedades y economías. Así, facilita la implementación de medidas de adaptación y mitigación, y contribuye a enfrentar pérdidas y daños climáticos. No obstante, esto requiere sistemas con cobertura universal, prestaciones adecuadas y financiamiento equitativo y sostenible.
A pesar de avances desde 2015, muchos países aún no están preparados para los desafíos futuros. El derecho universal a la seguridad social sigue siendo difícil de cumplir: 3.800 millones de personas carecen de protección y muchas más no están adecuadamente cubiertas. Garantizar el acceso a la protección social para enfrentar crisis climáticas, participar en economías más ecológicas y afrontar riesgos del ciclo de vida debe ser una prioridad.
La edición 2024-2026 del Informe Mundial sobre la Protección Social se centra en la protección social universal para la acción climática y una transición justa. Ofrece una actualización global con datos sobre tendencias, incluyendo estadísticas sobre cobertura, prestaciones y gasto público, identifica brechas y propone recomendaciones para lograr la protección social universal hacia 2030. El informe demuestra cómo estos sistemas pueden apoyar políticas climáticas y acelerar una transición justa, fortaleciendo la resiliencia frente a riesgos sociales y climáticos. Para ello, es fundamental consolidar y ampliar sistemas capaces de proteger a la población ante riesgos del ciclo de vida, eventos climáticos y posibles efectos adversos de ciertas políticas climáticas.
Insto a los responsables de políticas a adoptar estas recomendaciones e invertir en sistemas nacionales de protección social que permitan avanzar en la ambición climática y una transición justa. La oportunidad de un futuro más verde y sostenible está al alcance; es momento de aprovecharla y trabajar conjuntamente por un mundo más próspero.