Marcia: El legado de la castaña y la resiliencia de la Amazonía boliviana
Una historia inspiradora desde el liderazgo de las mujeres en la Amazonía.
En la vasta geografía del norte amazónico de Bolivia, la comunidad El Chorro, situada en el municipio de Filadelfia, a unas tres horas de Cobija, capital del departamento de Pando, se sustenta en el ciclo vital de la castaña amazónica, fruto sobre el que se construye mayoritariamente la economía local. Este es el hogar de Marcia Zela Tuno, presidenta de la Asociación de Recolectores de Castaña Amazónica del Chorro, una mujer cuya vida es un testimonio de la resiliencia comunitaria y el compromiso con el legado de su territorio.
La vida de Marcia es inseparable de la historia de su comunidad. Nació a pocos kilómetros del núcleo de El Chorro, y junto a sus hermanos son parte de la segunda generación que ha crecido dominando por el oficio de la zafra, actividad de recolección de la castaña que se extiende de diciembre a marzo, donde se aprovecha la caída natural de los cocos de la castaña desde árboles que superan los 40 metros de altura.
Su conocimiento en la recolección y en el proceso de quebrado del coco para la extracción de la semilla constituye la base de su compromiso con la comunidad.
Del riesgo en la selva a la organización sostenible
La recolección de castaña exige una labor de alta precisión y esfuerzo. El proceso incluye la búsqueda del coco maduro en el suelo, el transporte en canastos y el quebrado con machete. Posteriormente, las semillas con cáscara se depositan en los payoles, unos galpones rústicos de madera, para su secado y protección, una práctica esencial para prevenir el crecimiento de hongos y asegurar la calidad del producto.
Para Marcia, la labor se ha vuelto una enseñanza de vida que ha transmitido a sus cuatro hijos, dos de los cuales cursan la universidad fuera de la comunidad. Ellos suelen regresar durante sus vacaciones y unirse a la labor de la zafra.
"Ellos saben cuál es su origen y cómo nosotros nos manejamos en el tema de la recolección, porque ese es nuestro principal sostén".
El entorno de la castaña presenta, sin embargo, riesgos inherentes: cortes accidentales, picaduras de serpientes o el impacto de ramas. La respuesta de la comunidad El Chorro a estos desafíos fue la organización y la formalización productiva. La Asociación implementó la certificación de su fruto, un proceso que no solo ratificó la práctica de recolección orgánica en protección de la selva tropical, sino que promovió la adopción de buenas prácticas de manufactura y accedieron a instrumentos de trabajo para facilitar la labor.
Adicionalmente, la organización se extendió a la infraestructura con la “limpieza” y mantenimiento de las sendas de recolección. Esta mejora, aunque parece sencilla, es fundamental: "ya no cargamos tanto, entramos con la movilidad, el carguero o la moto para cargar y sacar la castaña, facilitando el proceso que antes nos tomaba un montón".
Un impulso esperanzador desde las Naciones Unidas
La visión de futuro de Marcia y su comunidad se complementa con la misión de ONU Bolivia. El Programa Conjunto AMAS-1 es una iniciativa del Sistema de las Naciones Unidas, a través del Programa Mundial de Alimentos (PMA), Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), y el Estado Plurinacional de Bolivia, con apoyo financiero del Fondo Conjunto para los ODS.
Este programa está diseñado para fortalecer y construir la resiliencia de los Sistemas de Producción Alimentaria basados en la Agricultura Tradicional (SPAAT), con un enfoque especial en mujeres y jóvenes de comunidades como la de Marcia. El objetivo es claro: mejorar los medios de vida, promoviendo la resiliencia, la sostenibilidad y la equidad, fomentando condiciones de trabajo decentes.
Para Marcia, el impacto va más allá de la castaña: “Yo digo que es una gran cosa porque con AMAS-1, la alimentación va a mejorar en los hogares de la familia… Ahora ellos lo van a poder producir y van a poder consumir”, afirma con esperanza, refiriéndose a los esfuerzos por diversificar el sustento con plátano, maíz, yuca y arroz.
El sueño de la exportación y el compromiso colectivo
El sueño más grande de Marcia es exportar directamente sus frutos a mercados que paguen precios justos, beneficiando de forma plena a cada familia de su comunidad. “Algún día vamos a poder nosotros cosecharla, trabajarla y luego exportarla, venderla”.
La trayectoria de Marcia Zela, que integra la memoria de la migración familiar, la convivencia con los bosques y la visión de la exportación directa, es un ejemplo de cómo la articulación de la base con la visión de desarrollo sostenible de las Naciones Unidas forja un camino hacia la resiliencia económica y la equidad social.
A través de iniciativas como AMAS-1, que no solo busca fortalecer la economía basada en la castaña, sino que también refuerza la capacidad de mujeres lideresas para participar en espacios de toma de decisiones, ONU Bolivia ratifica su compromiso con la equidad, la sostenibilidad y la resiliencia en la Amazonía boliviana, transformando la recolección del fruto en un modelo de desarrollo que honra la tradición y proyecta un futuro de prosperidad y dignidad para comunidades como El Chorro.