En el corazón de la Amazonía boliviana: Pando transforma su futuro con café, asaí y cuidado del bosque
ONU en terreno: Un recorrido por la Amazonía boliviana.
En Pando, el departamento amazónico de Bolivia, el café, el asaí y otros frutos crecen bajo la sombra generosa del bosque, mientras los sistemas alimentarios tradicionales se fortalecen en las comunidades, demostrando que es posible producir cuidando la tierra, la biodiversidad, fomentar el trabajo decente, respetar la soberanía alimentaria y reforzar la resiliencia.
Una misión conjunta de cuatro agencias, fondos y programas de ONU Bolivia, liderada por la Coordinadora Residente, Anna Pont, visitó, en octubre pasado, las comunidades de Londres 2, El Chorro y Santa Fe, en los municipios de Filadelfia, Porvenir, para conocer de cerca las experiencias de producción local, en el marco del programa Fortalecimiento de Sistemas Alimentarios Sostenibles en la Amazonía Boliviana para Vivir Bien y en Armonía con la Madre Tierra (AMAS-1), que cuenta con el apoyo financiero del Fondo Conjunto para los ODS.
En alianza con el Estado, la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), el Programa Mundial de Alimentos (PMA), la Organización Internacional del Trabajo (OIT) y el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), a través del programa AMAS-1, promueven que las familias productoras consoliden medios de vida más resilientes, en armonía con el bosque.
De mecánico a agricultor del bosque
La vocación productiva de la comunidad Londres 2, en el municipio de Filadelfia, no se puede contar sin la voz de Benedicto Sandóval, un mecánico que llegó de Cochabamba, del municipio de Tiquipaya, a Pando, en 2012, y que decidió convertirse en agricultor del bosque.
“Ha sido un tremendo cambio pero me encantó y gracias a la mecánica pude apoyar en la comunidad”, cuenta con orgullo. Fue parte de los primeros grupos de productores que construyeron la joven comunidad de Londres 2 y hoy, a sus 65 años, su experiencia refleja las complejidades de aprender a convivir con el bosque.
La comunidad es ahora un referente en organización y capacidad de gestión. La escuelita con un gran espacio techado para la niñez y las reuniones comunales, la cancha comunitaria con un césped natural cortado cada mes por turno, las huertas protegidas sobre todo por las mujeres, los árboles frutales cuidados, los espacios productivos y de recolección de castaña muy bien organizados, son expresión de esa cultura organizacional comunal.
Durante la visita, la coordinadora residente y los representantes de las cuatro agencias, explicaron los próximos pasos del programa AMAS-1 y escucharon las necesidades, preocupaciones y desafíos que enfrentan las casi 50 familias de Londres 2 para revitalizar su producción.
Benedicto, como el líder de la comunidad, recordó la dura lucha por comercializar el café en los primeros años, cuando apenas lograban vender el kilo a dos bolivianos. Ahora, el café robusta les genera una "buena economía", vendiendo el kilo, secado en cereza, a 30 bolivianos. Benedicto comentó sobre el aprendizaje de cuidar el bosque gracias a los entrenamientos que promueve la FAO y otros socios como el no "chaquear con fuego", usando técnicas alternativas sostenibles.
Londres 2, durante los próximos meses, fortalecerá su producción de café con el apoyo de AMAS-1, velando además por la mejora de los medios de vida de los pequeños y pequeñas productoras, promoviendo la resiliencia y fomentando condiciones de trabajo decentes, relacionados con los ODS 1, 2, 5 y 8, gracias al trabajo conjunto de FAO, OIT, PMA y FIDA.
Las guardianas de la castaña
Las mujeres son cruciales en la recolección de la castaña en El Chorro, otra comunidad del municipio de Filadelfia. La llegada de la misión de ONU Bolivia promovió una reunión comunitaria que destacó la importancia de la intervención de AMAS-1 para fortalecer la producción de castaña, que es familiar y bajo el liderazgo sobre todo de mujeres.
Marcia Zela Tuno, presidenta de la Asociación de Recolectores de Castaña Amazónica de El Chorro, con entusiasmo compartió el sueño de su asociación de exportar castaña y comentó que con el programa AMAS-1 se impulsará la certificación necesaria para alcanzar ese objetivo, y generar recursos suficientes para permitirles mitigar riesgos en su labor de recolectoras como la adquisición de ropas especiales y botiquines de primeros auxilios contra las picaduras y los cortes, entre otros beneficios que implica fortalecer su organización y retomar la certificación para acceder a mejores precios y mercados.
Marcia conversó con Anna Pont sobre la importancia de los lugares de almacenamiento de la castaña que lograron construir como asociación y que han mejorado los sistemas de recolección y sobre el orgullo de las mujeres productoras que generan ingresos para sus familias, gracias al bosque.
El café y las frutas de Santa Fe
La misión conjunta permitió conocer las soluciones de las comunidades para superar los cuellos de botella para el fortalecimiento de los Sistemas de Producción Alimentaria basados en la Agricultura Tradicional (SPAAT).
La misión de ONU Bolivia visitó la comunidad de Santa Fe, en el municipio de Porvenir, que está fortaleciendo las capacidades para la producción y comercialización de café y frutos amazónicos de las casi 20 familias que habitan la comunidad.
El presidente de la comunidad, José Fabián Álvarez, explicó a la misión que la comunidad se dedica a sistemas agroforestales y produce café, cacao, cítricos y plátano. Álvarez señaló que la capacitación del programa en temas de educación financiera, inocuidad y manejo es muy importante, ya que a los emprendedores les cuesta el manejo de cuentas o "saber qué precio poner" a su producto en el mercado.
Cuando se llega a Santa Fe, la hospitalidad de la comunidad se siente con una taza de café “Don Peki”, un café tostado y aromático servido por el propio señor Peki.
“Estamos mostrando alternativas de sostenibilidad y producción y nos alegra que nos sigan apoyando con capacitaciones, especialmente a las mujeres”, afirma Jaquelin, la hija de don Peki y promotora de la producción cafetalera amazónica.
AMAS-1 está diseñado para abordar estos desafíos a través del fortalecimiento de capacidades para robutecer los sistemas productivos locales, con asistencia técnica y entrega de insumos. Actúa como un catalizador para la economía de estas comunidades, combinando la agroforestería con la protección del medio ambiente. Al capacitar a los productores en el manejo técnico y financiero de sus cosechas y alentar prácticas sostenibles como el no chaqueo, se espera que los trabajos realizados mejoren la calidad del suelo, las condiciones de producción y distribución, velando por la sostenibilidad y la resiliencia, que repercuta en la mejora de la calidad de vida de las comunidades.
Por sistemas alimentarios sostenibles
El programa conjunto AMAS-1 busca conectar a los pequeños productores amazónicos con los mercados. Con una inversión inicial de 3.1 millones de dólares y un apalancamiento adicional de casi 60 millones de dólares para trabajar en alianza con el Estado, la iniciativa se centra en 14 municipios de Pando, enfocando esfuerzos en el fortalecimiento y la construcción de resiliencia de los sistemas alimentarios basados en la agricultura tradicional.
Se propone trabajar especialmente con las mujeres y los jóvenes de las comunidades, promoviendo la resiliencia, la sostenibilidad, la equidad, el acceso a los mercados y fomentando condiciones de trabajo decentes. Por lo tanto, se trata de una iniciativa transformadora alineada con la Agenda 2030.
El recorrido conjunto de las agencias, fondos y programas de ONU Bolivia, permitió reafirmar el compromiso de ONU Bolivia, con el apoyo financiero del Fondo Conjunto para los ODS, de seguir contribuyendo a mejorar la calidad de vida de productores como Benedicto, Marcia, José Fabián, Jaquelín y don Peki.